El verdadero error: mala postura que comprime las vías respiratorias

Lo que mucha gente no sabe es que la posición en la que te duermes puede interferir con la respiración sin que te des cuenta. Dormir boca arriba sin soporte adecuado, usar una almohada demasiado gruesa o demasiado plana, o tener el cuello desalineado… Tantos pequeños detalles que pueden reducir el flujo de aire y obligar al cuerpo a trabajar más durante la noche.
Como resultado, los niveles de oxígeno fluctúan, el corazón compensa y el cerebro, privado de un suministro estable de oxígeno, no se recupera como debería.
Señales de alarma que no deben ignorarse

¿Te reconoces en alguna de estas señales? Ronquidos frecuentes, boca seca al despertar, dolores de cabeza a primera hora de la mañana o sentirse agotado a pesar de haber dormido ocho horas… Estos síntomas suelen trivializarse erróneamente. Sin embargo, pueden indicar que tu respiración nocturna no es óptima — y que tu cuerpo está sufriendo como consecuencia.
