Tiempo de fermentación
Vierte la mezcla en tarros de cristal limpios y secos. Ciérralos con las tapas o cúbrelos cuidadosamente.
Luego, los yogures deben dejarse en un lugar cálido y estable durante varias horas. Una yogurera es práctica, pero no es imprescindible.
Puedes usar un método casero colocando las macetas en un lugar cálido, alejadas de corrientes de aire, y envolviéndolas en un paño grueso o manta para mantener la temperatura relativamente estable.
Déjalo fermentar unas 6 a 10 horas. Cuanto más larga sea la fermentación, más firme y ligeramente ácida será la fermentación.
Evita mover las macetas durante este tiempo. La mezcla debe permanecer tranquila para que la fermentación pueda realizarse correctamente.
Cuando los yogures estén cuejos, guárdalos en la nevera durante varias horas antes de pasar al siguiente paso.
¿Cómo se consigue una textura de yogur griego de verdad?
Es este paso el que transforma un yogur casero sencillo en un espeso y cremoso yogur griego.
El yogur griego se elabora tradicionalmente quitando parte del suero. Para ello, coloca un colador fino sobre un recipiente grande y cúbrelo con una gasa limpia, una gasa comestible o un paño muy fino adecuado para el contacto con la comida.
Vierte cuidadosamente el yogur en el colador.
Luego mete todo en la nevera y déjalo drenar durante varias horas. Puedes empezar con unas 2 a 4 horas y luego extender si quieres una textura aún más espesa.
Cuanto más gotea el yogur, más densa y cremosa se vuelve su textura.
El suero que gotea no tiene por qué tirarse necesariamente. Puede usarse en ciertas preparaciones como tortitas, panes o batidos.
El secreto de un yogur cremoso
La paciencia es probablemente el principal secreto de esta receta.
Puede ser tentador querer acelerar la preparación, pero la fermentación y el drenaje llevan tiempo. Para obtener una textura agradable, evita remover los yogures durante la fermentación.
La elección de la leche también influye. Con la leche entera, el resultado suele ser más rico y suave.
Para un yogur griego muy espeso, puedes simplemente alargar el escurrido en la nevera. Sin embargo, observa la textura para detenerla cuando el resultado te convenga.
¿Cómo disfrutar del yogur griego casero?
El yogur griego casero y natural ya está delicioso. Pero hay muchas formas de servirla.
Para un desayuno gourmet, añade algunas frutas rojas, un plátano cortado en rodajas y un puñado de frutos secos. Un chorrito de miel puede añadir un poco más de dulzura.
También puedes preparar un bol con yogur griego, trozos de melocotón, fresas, almendras y algo de avena.
Para una versión más sencilla, simplemente añade una cucharada de miel y algunos frutos secos machacados. Es rápido, fresco y especialmente agradable cuando tienes antojo de postre sin pasar mucho tiempo en la cocina.
El yogur griego también puede usarse como base para muchas recetas saladas. Mezclado con ajo, limón, sal y algunas hierbas frescas, se convierte en una salsa fresca perfecta para acompañar verduras, patatas o carnes a la parrilla.
Una receta económica y práctica
Preparar tu yogur griego en casa también puede ser una excelente forma de limitar la compra de pequeños tarros individuales.
Con un litro de leche y un yogur natural como fermentación, puedes preparar varias raciones. Luego simplemente guarda los tarros en la nevera y sácalos cuando llegue la hora de comerlos.
Este sistema es especialmente práctico para desayunos entre semana. Puedes preparar suficiente con antelación y variar los acompañamientos cada día.
Un día con fruta, otro con miel y frutos secos, y luego simplemente simple: la base sigue siendo la misma, pero las posibilidades son numerosas.
¿Se puede usar leche semidesnatada?
Sí, es posible usar leche semidesnatada, pero la textura final generalmente será menos rica que la obtenida con la leche entera.
Si buscas un yogur griego espeso y cremoso, la leche entera sigue siendo la opción más interesante.
La leche en polvo también puede ayudar a conseguir una consistencia más firme, pero sigue siendo opcional.
