Para dar sabor: deja que el líquido se enfríe un poco, luego añade zumo de limón fresco y tu edulcorante favorito. (¡Fíjate cómo el color se intensifica hasta volverse de un púrpura más intenso al contacto con el limón!)
Refrigera y embotella: Vierte el elixir fresco en botellas de cristal y guárdalas en la nevera.
Para servir: Sirve en un vaso alto lleno de hielo, decora con rodajas de limón frescas y una ramita de menta, ¡y disfruta!
