Un cerebro en transición
Cuando te duermes, tu cuerpo se relaja de forma natural. Pero a veces el cerebro interpreta esta relajación repentina como una señal de peligro. Luego envía una orden nerviosa a los músculos… Esto desencadenó el famoso sobresalto.

¿Un reflejo de supervivencia heredado de nuestros antepasados?
Una teoría evolutiva propone que estos temblores son un vestigio de nuestros antepasados que dormían en los árboles. El cerebro comprobaría así nuestros reflejos para evitar que caigamos en el vacío.
Factores que amplifican estos espasmos
Ciertos elementos pueden favorecer la aparición de estos temblores nocturnos:
Estrés y ansiedad: Una mente hiperactiva sigue enviando señales al cuerpo, incluso en reposo. Cafeína y estimulantes: retrasan el sueño y aumentan los nervios musculares. Ejercicio físico tardío: mantiene los músculos despiertos y complica la fase de relajación. Falta de sueño: una deuda de sueño hace que la transición a quedarse dormido sea más brutal y agitada.
¿Deberíamos alarmarnos?
¡Buenas noticias! Estos espasmos son inofensivos y afectan al 60 al 70% de las personas, independientemente de la edad o el sexo. Por lo tanto, no se consideran un trastorno del sueño.
