O al menos, lo había sabido una vez.
Hace muchos años.
Me empezó a dar vueltas la cabeza.
Mi corazón se aceleró en el pecho.
“Dios mío…”
La mujer me miró fijamente.
Y de repente, el recuerdo volvió de golpe.
Un rostro de casi treinta años atrás.
Un rostro que creía que nunca volvería a ver.
Di un paso atrás.
“Eres tú.”
