Huesos y articulaciones. La actividad física regular, aunque moderada, fortalece los huesos, aumentando la densidad ósea y reduciendo el riesgo de osteoporosis. Los músculos también están tonificados.
Mejora el estado de ánimo. Un buen paseo por un parque o un bosque aumenta la producción de endorfinas, generando una sensación duradera de bienestar.
