¿Ansiedad: un peligro potencial?
Para ser sincero, sentí un pánico real. Mi primer reflejo fue llamar a un amigo que es especialista en desinfección. Ella me tranquilizó rápidamente (¡uf!), pero aun así me aconsejó que examinara estas canicas verdes por un profesional. Porque, como dicen, la prevención es mejor que la cura, ¿no? Y aquí es donde la historia toma un giro inesperado. Tras investigar y hacer llamadas, el misterio por fin se ha resuelto.

Un vestigio de otra época
Estas pequeñas bolas verdes no son venenosas ni fruto de una conspiración oscura. Es simplemente… ¡Cuentas desodorizantes viejas! En el pasado, algunos dispensadores de plástico de papel higiénico contenían estas cuentas para liberar un aroma fresco en cada uso. Asombroso, ¿verdad? Parece que un lote antiguo fue olvidado en un almacén y acabó en la tienda por error. De ahí esta sorpresa… ¡Un poco retro!
