Conclusión
: el bicarbonato y el limón forman una mezcla sencilla pero potente que puede ayudar a la digestión, fortalecer el sistema inmunitario, desintoxicar el cuerpo y proporcionar energía. Además, sus usos externos lo convierten en un aliado versátil para la limpieza y el cuidado personal.
El secreto es la moderación: medio limón, media cucharadita de bicarbonato y un vaso de agua son suficientes para disfrutar de sus beneficios sin riesgos.
