¿Tienes ojo de águila?
¿Adivinaste bien a primera vista? ¿O te atraían, como muchos, los accesorios más visibles?
Esta prueba es una pequeña lección de percepción. Nos invita a refinar nuestra mirada, a ir más allá de las apariencias y a buscar lo esencial donde realmente está oculto.
La verdadera sofisticación suele ser lo que no notas de inmediato.
