“Mamá”, dijo, “he tomado una decisión.”
Mi corazón latía con fuerza. “Vale. Te escucho.”
“Lo decía en serio cuando lo conociste”, dijo. “No voy a dejar que mi vida se defina por tu ruptura en el instituto. Estoy furiosa. Me siento traicionado. Pero también sé que me quiere y quiero intentar arreglarlo. Él vuelve a casa.”
Tragué el nudo en la garganta.
“Cariño”, dije, “tienes razón. Esto empezó como nuestro lío, no como el vuestro. Quiero que estés seguro y feliz. Puede que no me encante cómo empezó, pero es tu vida. Respeto tu elección.”
Exhaló, temblorosa. “Gracias, mamá. Eso era lo que necesitaba.”
Y por primera vez, sentí que podía enfrentar mi pasado sin miedo.
Si esto te pasara a ti, ¿qué harías? Nos encantaría conocer vuestras opiniones en los comentarios de Facebook.
