La cafetera: el enemigo discreto de tu factura
Muchas cafeteras mantienen su reloj interno funcionando todo el tiempo, o mantienen el agua caliente para un café exprés en cualquier momento. Como resultado, consumen electricidad de forma continua, incluso cuando estás en la oficina. Y ten cuidado, la función de apagado automático no corta completamente la fuente de alimentación. Simplemente detiene la calefacción. Desconectar la cafetera después del desayuno es un gesto de treinta segundos que, a lo largo de un año, representa un verdadero ahorro.

La freidora de aire: enchufada, incluso cuando está en reposo
La freidora de aire se ha convertido en imprescindible en nuestras cocinas. Pero su pantalla digital y los ajustes memorizados consumen energía incluso estando quieto. Peor aún, si se ha acumulado residuos de grasa cerca del enchufe, aumenta el riesgo de cortocircuito. Déjalo enfriar y luego desconéctalo sistemáticamente. Este reflejo protege tu dispositivo y tu hogar.

