Estaba fechada veintisiete años antes.
Lo miré incrédulo.
Michael aparentemente había estado pagando el alquiler de esta mujer durante veintisiete años.
Casi tres décadas.
Me senté en su silla de oficina porque de repente no confiaba en mis piernas.
¿Quién era Margaret?
La explicación obvia me vino a la mente de inmediato.
¿Había sido su amante?
¿Había mantenido mi marido otra relación en secreto durante la mayor parte de nuestro matrimonio?
La idea me daba náuseas.
Pero cuanto más lo pensaba, menos sentido me parecía.
Michael y yo habíamos pasado casi toda nuestra vida adulta juntos.
Habíamos criado hijos juntos.
Vacaciones de vacaciones.
Aniversarios celebrados.
