Eso nos deja con las opciones 2 y 3. Y aquí está la pregunta crucial.
Mucha gente elige intuitivamente la opción 2 porque el nivel parece equilibrado. Sin embargo, es importante reconsiderar la forma de la copa: la parte más ancha de la copa es precisamente donde se encuentra la mayor zona de contacto entre el vino y el aire.
El veredicto final
¿Cuál es la taza correcta? La respuesta es la opción 3.
Al servir el vino justo debajo de la parte más ancha de la copa, obtenemos dos ventajas clave al mismo tiempo.
Superficie máxima de oxigenación: el vino tiene la mayor superficie posible en contacto con el aire, lo que le permite abrirse completamente y expresar todos sus aromas y sabores.
