Los gestos adecuados para prepararlo con seguridad
La buena noticia es que no hay nada complicado. Aquí está la rutina que hay que adoptar, tan simple como eficaz.
Retira primero las hojas dañadas. Estas capas externas son las más expuestas y pueden concentrar más impurezas. También corta la base de la raíz.
Enjuaga bien bajo agua corriente, frotando suavemente el tallo con los dedos. Insiste en la parte blanca, cerca de la raíz: aquí es donde la tierra se aloja más fácilmente. Este simple gesto, hecho con cuidado, elimina la mayor parte de los residuos.
Lávate bien las manos antes y después de prepararte. Puede parecer obvio, pero es uno de los reflejos más infravalorados en la cocina.
¿Cocinar o comer crudo: cómo elegir?
Si tienes alguna duda sobre la frescura de tus cebolletas, ¡cocínalas! El calor destruye eficazmente la mayoría de las bacterias y agentes no deseados. En una sartén, caldo o quiche, están igual de deliciosos — y añades una capa extra de protección.
También ten cuidado con la contaminación cruzada en tu cocina. Una tabla de cortar usada para carne cruda, y luego para tus verduras sin limpieza intermedia, puede transferir bacterias incluso a alimentos perfectamente lavados. Ten cubiertos separados, es un reflejo que se aplica a toda tu cocina.
